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Por el corazón humano

| 31 Diciembre, 2016 | 0 Comentarios
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“Por el corazón humano pasa algo más que sangre”. La Ventana y las experiencias de viaje

Por el corazón humano. Tapa de libro de Marlo MorganLeer “Las voces del desierto” de Marlo Morgan es apenas conocer  una ínfima parte de una espiritualidad humana unida íntimamente a la naturaleza. La autora relata las experiencias de un viaje por el desierto australiano en compañía de una tribu de aborígenes cuyas leyes de convivencia nada tienen en común con las nuestras.

“Durante toda mi vida me habían estado hablando de seguridad en el trabajo de la necesidad de construirse un parapeto para protegerse de la inflación comprando bienes raíces y ahorrando para la jubilación. En el desierto la única seguridad era el ciclo infalible de amanecer y ocaso. Me asombra que la raza más insegura del mundo según mi criterio no padeciera de úlceras, hipertensión ni enfermedades cardiovasculares.”

“Los humanos estaban destinados a comunicarse mediante la telepatía. Las diferentes lenguas y los diversos alfabetos escritos son obstáculos que se eliminan cuando las personas utilizan la comunicación mental. Pero yo razonaba que eso jamás funcionaría en mi mundo, donde la gente roba a su empresa, defrauda a Hacienda y comete infidelidades. Mi gente no toleraría jamás una “mente abierta” en su sentido literal. Hay demasiados engaños, demasiado dolor, demasiada amargura que ocultar.”

“Por primera vez, me parecía que llevaba una vida totalmente honesta. No vestía cierta ropa, como se esperaba de mí en el mundo de los negocios. No me maquillaba. Se me había pelado la nariz una docena de veces. No había fingimiento, ni confrontación de egos para acaparar la atención. En el grupo no se chismorreaba y nadie intentaba superar a nadie….yo me sentía hermosa. La gente de la tribu me aceptaba tal cual me hacía partícipe. Única y maravillosa. Yo estaba aprendiendo cómo se siente una persona cuando la aceptan sin condiciones.”

Pienso: será por estas características,  sus conocimientos de medicina y su sabiduría milenaria que el hombre blanco no descansó hasta exterminarlos casi por completo.

La Profecía de los Indios Cree dice:

Solo cuando se haya talado el último árbol, sólo cuando se haya envenenado el último río, sólo cuando se haya pescado el último pez; sólo entonces descubrirás que el dinero no es comestible.”

 

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Categoría: La Ventana, Mercedes Aguirre, Literatura, Opinión

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